Otras cosillas interesantes

No te rindas

Queridas seguidoras,

Hoy he tenido una idea muy terapéutica: he decidido escribir en el blog de vez en cuando a modo de compartir reflexiones inspiradoras, diálogos internos que yo me monto en mi propia cabeza para hacerme coaching a mí misma. Quién sabe, quizás a vosotras también os sirvan. Como sólo escribo de higos a brevas no os preocupéis por la sobre información.  Y sino, en cualquier caso siempre podréis desuscribiros.

Ayer estuve super negativa, me bloquée y me dio por escribir en el futuro libro que voy a publicar sobre cómo superar distintos obstáculos en la vida. Aquí os dejo lo que nació de aquel frustrante lunes. Por cierto, al final acabé jugando al parchís, él me salvó.


CREATIVIDAD Y PARALISIS POR ANALISIS

¿Has conocido alguna vez esa sensación de bloqueo que te impide avanzar hacia cualquier dirección y llega a provocarte ansiedad? Pues yo sí, y no te lo recomiendo.

En este apartado quiero enseñarte la manera más eficaz de romper con esa parálisis por análisis. Lo primero es analizar el contexto: en qué punto te encuentras.

No sé tú, pero a mí me suele ocurrir a menudo cuando estoy en pleno proceso de creación delante del ordenador. Y es que el desarrollar ideas frente a una pantalla cuadrada no favorece el florecimiento de ideas. En parte creo que tiene que ver con el hecho de que, efectivamente, sea una estructura cuadrada, un marco. Pero quizás se trate de algo más. Según científicos, sólo cuando escribimos con las manos se activan una determinadas zonas del cerebro que impulsan la creatividad. Tú lo habrás notado seguro. No es lo mismo escribir en tu portátil que en un precioso cuaderno de hojas de papel blancas. Tampoco creo que sea casualidad la procedencia del material. El papel viene de los árboles, éstos son hijos de la Madre Tierra, son sus pulmones, de hecho, no hay nada más hermoso que abrazar uno.

En cualquier caso, sea lo que sea que estuvieras haciendo en el momento en que te cortocircuitaste, déjalo. Da igual si es urgente y lo tienes que entregar en unas horas, no importa si te van a echar la bronca tus jefes. Olvídate por unos minutos y haz una pausa. Desconecta, sal fuera, o ponte a hacer otra cosa. Desenchufa tu mente, mira al horizonte, al cielo azul o a las nubes. Respira hondo. Esto no es un consejo trivial: mira al horizonte.

Centrate en el momento presente como si no hubiera un mañana, como si ese trabajo tan importante no existiera o como si se hubiera parado el tiempo. Pueden ser sólo 5 minutos pero pueden ser los 5 minutos más largos y placenteros de tu vida. La cuestión es que esa ansiedad y esa frustración por querer romper ese muro de 4 metros de ancho que es el bloqueo interno, proviene de tu interior, es una presión que ejerces tú sobre ti misma y se ha instalado ahí gracias a unas creencias limitantes que han hecho todo el trabajo por ti. Esas creencias limitantes han trabajado el terreno para cultivar frustraciones en vez de flores. Son como martillos que te machacan de una manera tan sútil que se funden con tus emociones y ya no sabes ni porqué te sientes como te sientes. Son creencias en forma de pensamiento que aunque las oyes en la parte trasera de tu cerebro, no las escuchas. Pero están ahí picando como en una mina, destruyendo tu ser y permeando tu cuerpo emocional. ¿Te suena?

Debes coger esa creencia por los cuernos. Para lo que estés haciendo y mira al toro de frente, no te distraigas con ninguna otra cosa y plántale cara. ¿Qué te pasa a ti? ¿Qué quieres ahora? El toro no se esperaba esa reacción de ti pero es duro de roer así que se quedará ahí mirándote un rato. De nuevo plántale cara y haz que responda. Te dirá algo así como: No sé qué te crees, no vas a llegar a ningún lado. Hay mucha gente haciendo eso ya mucho mejor que tú. Además estamos en crisis y hay menos demanda. No tienes recursos y no estás preparada.

¿Cómo responderías a tales enjuiciamientos? Venga, lo dejo en tu campo. Durante 5 minutos reflexiona qué le vas a decir al toro. Yo lo tengo claro. Puede que en parte tenga razón. Pero por esa regla de tres nadie haría nada en este mundo porque siempre hay alguien que lo hace mejor y que tiene más recursos. Por otro lado, puede que no esté del todo preparada, pero puedo estarlo en unos meses, semanas, y entonces sí será mi momento. Es cuestión de tiempo y mucho esfuerzo. Dice el toro que no hay demanda. Yo creo que todo es relativo. Tampoco prentedo ser la reina del mercado. Me conformo con unos pocos clientes. ¿Qué me dices? ¿Nos lo repartimos?

Tienes pues dos opciones: quedarte en casa muriendo en vida sin hacer nada o seguir haciendo aunque sea para no quedarte en casa muriendo en vida sin hacer nada.

Hay varios elementos importantes: la motivación, el valor y el desapego.

¿Qué te motiva? ¿La seguridad o la realización?

¿Qué estás dispuesto a hacer para conseguir eso? ¿cualquier cosa o depende?

¿Estás preparado para perderlo todo? No arriesgues nunca nada que no estés dispuesta a perder.

Sin embargo, a veces incluso teniendo todo esto (motivación, valor y desapego), te falta decisión. La indecisión no es más que un desalineamiento de tu mente, tu corazón y tu cuerpo. Estos tres deben estar en la misma dirección, empujando juntos hacia el mismo objetivo. Poner toda tu energía en la misma dirección no es tarea fácil cuando no tienes las necesidades básicas cubiertas, o cuando no estás en el momento presente al 100% o cuando vives con la mentalidad de escasez.

Y la siguiente pregunta sería: ¿te enfocas en lo que tienes que perder o en lo que puedes ganar? Piénsatelo bien. Si tienes algo que perder, ¿qué es ese algo? ¿es algo básico? ¿algo que no podrás recuperar? Valora estos puntos y luego toma una decisión firme o esta situación te seguirá robando energía y esa no es la finalidad. Sé consecuente con los resultados pero recuerda, toda experiencia es siempre un aprendizaje, con la pasividad no se avanza.

¿Que si habrá obstáculos en el camino? ¡Pues claro! Pero esas piedras en el camino sólo te harán más ágil, más fuerte y más inteligente. Todo es siempre por nuestro bien y no vale de nada resistirse. Tarde o temprano tendrás que pasar por ahí, así que ármate de valor y dala caña.

Namasté hermana.