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Valeria, invidente y refugiada. Ucrania, 25 años. (Parte I)

Valeria, así quiere que la llamemos, veía sólo colores y sombras cuando era pequeñita. Poco a poco dejo de ver totalmente. Aún así está contenta por tener la suerte de poder combinarse la ropa a su gusto. Le gustan los colores claros y llamativos porque se siente muy cómoda. Emil, su pareja, sin embargo se mete con ella de broma y la llama choni porque se puso un vestido verde chillón con lunares negros. Nos reímos.

Valeria: En mi familia somos seis: mi madre, mi abuela, mi padrastro que es como mi padre, mi hermana, mi hermano y yo. Tengo 25 años.

En Ucrania estuve 12 años internada en una escuela para ciegos. Después entré en la Universidad para estudiar Filología Hispánica. Yo era la única invidente de la facultad.  Me dijeron directamente que nadie me lo va a poner más fácil por ser ciega, que me iban a exigir lo mismo que a una persona normal. En el tercer curso empezó en Ucrania el conflicto civil y no he podido terminar mis estudios. Nuestro territorio se separó y el gobierno ucraniano nos abandonó a nuestra suerte.

Valeria y Emil tienen un pajarito. Ella me cuenta que siempre quiso tener uno. Su padre le decía: “Si tuvieras un pájaro te irías volando con él.”

valeria

Valeria: Yo desde niña le decía a mi madre que quería salir del país. Nunca fui patriótica, nunca quise aprender ucraniano. En mi región se habla ruso desde antes de la guerra. Nunca nadie tenía nada en contra del ucraniano, pero si tú en la zona ucraniana hablas ruso te pueden multar.

Al principio quería ir a EEUU, pero luego conocí un poco su cultura y decidí que esa no era la clase de gente con la que quería convivir.

Para mí el no ver nunca ha sido un obstáculo. Eso se lo debo a mi madre, ella siempre me motivó a hacer lo que quisiera insistiendo en que ser invidente no era un problema real. Así que por eso siempre he sido muy pasota. Claro, tienes problemas a la hora de desenvolverte como por ejemplo en Halloween. Me disfrazaron y no pude verme como había quedado, y tampoco podía ver las caras que ponían los demás al verme. Lo más gracioso es que gastamos sólo 7€ en el disfraz ¡ah! ¡Y la sangre y el hacha!

MMSS: Deduzco que tu madre debe ser una persona increíble. El tener una hija invidente y no sobreprotegerla es algo que no se encuentra fácilmente.

Valeria: A mí me da mucha pena de la gente que no se lleva bien con su madre porque para mí mi madre siempre ha sido una amiga. Tenemos mucha confianza. La verdad es que de mi madre no me quejo para nada.

MMSS: ¿Cómo os conocisteis Emil y tú?

Valeria: Nos conocimos en una conferencia de Skype. Una compañera mía de Valencia organiza conferencias entre  gente invidente y no invidente de todo el mundo. !Algunas veces había hasta 25 ó 30 personas! Era el 2 de mayo de 2014. Me metí en el chat y había un chico nuevo. Miré su nickname y me llamó la atención. Me dijo que estaba en época de exámenes y por eso no me contestaba rápidamente. Concertamos una llamada porque quería escuchar su voz. Cuando la escuché pensé: ¡qué voz tan bonita! Seguimos hablando y hablando durante meses en plan amistoso. Todo fue muy natural. Estuvimos un año en la distancia. Lo más gracioso es que yo le agregué a Skype un 2 de mayo a las 19h 19min y 19 segundos.

MMSS: Cuando le dijiste a tu madre que te ibas a venir a España, ¿cómo reaccionó?

Valeria: Yo se lo dije cuando Emil y yo ya llevábamos un año en la distancia. Mi madre me dijo que le parecía muy bien, pero que necesitaba conocerle. Se lo comenté a él y en cuanto pudo vino a Ucrania, en noviembre de 2015. Estuvo tres meses.

Emil: Yo encantado, me trataron como un rey. Llegué y me sentí como si hubiera estado allí toda la vida.  Me trataron como un hijo o mejor. Queremos volver pero no podemos por sus papeles. Al ser refugiada, hasta que no esté 100% legal, no puede volver a su país de origen. Te quitan el pasaporte y te dan una tarjeta roja. Una vez se resuelve eso te dan una residencia. Luego pides la nacionalidad y entonces ya puedes volver.

INVIDENTE

Al hilo de su relación con su madre, terminamos hablando de las condiciones en las que viven las personas invidentes tanto en España como en Ucrania. Valeria nos cuenta que conoce bastantes ciegos aquí en España y la mayoría no aprovecha sus recursos. Según ella, la ONCE les ofrece muchas oportunidades para poder trabajar y hacer muchas cosas, pero la gente no quiere hacer nada.

Valeria: Conozco a una chica que me dice que ella cobra su contributiva, entra y sale como le da la gana y con eso ya es feliz. Ella no quiere trabajar. Se conforma con lo que tiene.

MMSS: ¿Cómo viven los ciegos en Ucrania?

Valeria: Un ciego en Ucrania puede estudiar pero es muy sacrificado. Después la mayoría trabajan en sótanos, haciendo enchufes o algún detalle para bombillas. No lo sé exactamente porque en esas cosas no me he metido. Yo mientras estudiaba trabajaba como profesora de inglés en una escuela online para discapacitados de todas las edades. También era voluntaria en la escuela infantil. A mí me encantan los niños. ¡Son tan graciosos! Yo estaba súper feliz. A mí me gusta tratar a los niños como adultos. Se abren mejor y tienen más confianza contigo. Aquí en España es tan complicado trabajar con niños…Empecé a trabajar con 21 años.

Hay una clínica de cirugía estética en Rusia muy avanzada que ha conseguido hacer un ojo con células de personas muertas y que es compatible con todo el organismo. Lo está experimentando pero necesitan tiempo, años, Yo la verdad es que admiro mucho a este doctor, Ernst Muldashev. Mientras yo estaba en la clínica cuántos niños he visto que llegaron sin ver nada y salían viendo bien.

A mí me pasa una cosa muy curiosa. Yo veo en los sueños. También a veces creo que soy bipolar, porque algunas veces tengo frío en la parte izquierda de mi cuerpo y calor en la parte derecha.

MMSS: ¿Cómo puedes usar el ordenador?

Valeria: Con un lector de pantalla.

MMSS: ¿Me lo enseñas? Yo es que no he conocido nunca antes a una persona invidente.

Valeria: Sí.

Valeria me enseña cómo utiliza ella el lector de pantalla y no puedo evitar soltar una carcajada porque va a velocidad súper rápida. ¡Al principio creía que era ruso! Lo tiene así configurado, dice, porque si no se aburre. Su cerebro va igual de rápido.

Emil: la verdad es que yo todas estas cosas no las conocía hasta que la conocí a ella. Me resultó muy curioso.

Valeria: yo me quejo mucho porque yo soy una freaky de los juegos y hay muy pocos audio-juegos para ciegos que sean interesantes y son todos de pago. Pueden costar hasta 50€. Pero claro, yo entiendo a los proveedores porque ellos son también ciegos, y les cuesta mucho trabajo desarrollarlos.

Valeria y Emil me muestran un audio-juego en vivo y en directo. Reduce la velocidad del lector de pantalla y me sumerjo en una historia épica cuyo escenario y personajes puedo imaginarme a mi antojo. Claramente siento cómo estos audio-juegos te transportan a otro mundo.

MMSS: ¿Entonces te gustan los audio-libros también?

Valeria: Pues depende cómo esté hecho. Si es muy monótono, no, pero si tiene diferentes voces, entonces sí. Por ejemplo ahora Emil y yo estamos leyendo Harry Potter. Yo estaba viendo la película, con la descripción en audio en ruso y en español, y le propuse el libro a Emil. Estaba muy bien hecho, un solo hombre imitaba todas las voces. Cuando terminamos el primero buscamos el segundo pero no lo encontramos.